En el umbral de mi puerta se encontraba la madre del futuro yerno de mi hija.

En el umbral de la puerta estaba la madre del futuro yerno.

Era una mañana para olvidar… Estaba esperando a mi hija y a su prometido, convencida de que su visita me relajaría; pero, claro, mis ilusiones duraron menos que un caramelo a la puerta de un colegio. A las seis de la mañana, ni el gallo había cantado todavía, suena el timbre, y mi marido va a abrir. Casi se desmaya del susto: allí estaban plantados la madre del prometido de mi hija y su marido. Así, sin previo aviso, como si esto fuera una pensión barata y no mi casa. Venían para la boda, que no es que fuera esa tarde ¡era al día siguiente!

Y lo que más me sacó de mis casillas fue que ni se molestaron en avisar. Directamente nos soltaron:

¿Pero qué tiene de malo? ¡Si ya somos casi familia!

Decir que su llegada nos pilló por sorpresa es quedarse muy corta, pero mandarlos a pasear tampoco era plan, aunque ganas no me faltaban. Solo les pregunté a santo de qué venían tan pronto, y su madre me suelta que un vecino iba a Madrid en coche y que les acercaba. Y claro, que con tanto equipaje el autobús es un suplicio…

Pues sí, traían equipaje. Vaya si traían. La buena señora empezó a sacar de las bolsas unos pepinillos y pollo asado como si aquí no hubiera mercados, y en otra maleta, el tintineo delataba que venían bien provistos de botellas. Vamos, que vinieron a su aire y se les daba un pimiento nuestra opinión…

Pero yo, que no nací ayer, los recibí con un cafecito y, acto seguido, les mandé al otro piso que tenemos, faltaría más. Les sugerí amablemente que se llevaran los bultos con ellos, y mi marido los acercó en el coche, como buen samaritano.

¡Madre mía, lo que me cuesta soportar a esta mujer! Y tengo mis motivos, creedme. Porque ella tiene sus propios planes (muy suyos, no piensa en los de los demás), y mañana quiere que vayamos juntas a la peluquería a ponernos guapas, pero ni escuchar quiere que ahora, para cualquier cosa, hay que pedir cita previa.

Mi marido y yo habíamos pensado hablar tranquilamente con los chavales esta noche. Ahora, en lugar de eso, tocará llamarles que seguro que también traen una buena reserva de vino y acabar la noche bebiendo todos por narices…

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

11 + 15 =

En el umbral de mi puerta se encontraba la madre del futuro yerno de mi hija.
Dijo la abuela: “Ahora irás con tu padre al notario y le entregarás el piso…”