Abuelo, ¿por qué te llamas a ti mismo por teléfono cada día?

Abuelo, ¿por qué cada día te llamas a ti mismo?
El pequeño nieto llevaba tiempo observando aquella peculiar costumbre que tenía su abuelo cada mañana.
El anciano se sentaba en su sillón preferido, cogía el teléfono antiguo de disco y marcaba su propio número.
Dejaba sonar dos tonos, luego colgaba despacio el auricular con una lentitud soñolienta.
Abuelo, ¿por qué haces eso? preguntó un día el niño, incapaz ya de contener la curiosidad que le bullía por dentro.
El abuelo sonrió de reojo, pero en sus ojos centelleó esa tristeza tranquila y profunda que parece venir desde los sótanos del tiempo.
Porque, cuando tu abuela estaba viva ella me llamaba cada día, justo a esta hora.
Y aunque sé que ya nadie responderá jamás al marcar su número, siento que sigo esperándola.
El nieto se quedó callado, como si el aire estuviese cubierto de polvo dorado.
Pero al día siguiente, a la misma hora exacta, él marcó en secreto el teléfono de la casa, tan sigilosamente que el abuelo no se dio cuenta.
El abuelo descolgó las manos le temblaban levemente
Y entonces escuchó, desde el otro lado del sueño, la voz que más anhelaba en el mundo:
Hola, abuelo solo quiero que sepas que todavía hay alguien que te espera justo a esta hora.
A veces, el amor no desaparece.
Solo cambia de voz.
Y para despertar, le basta la magia absurda de una llamada cualquiera.

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

17 − 6 =