Disfrutamos de un momento inolvidable alrededor de la hoguera en el bosque en compañía de buenos amigos

Pasamos un rato estupendo alrededor de la hoguera en el bosque, rodeados de buenos amigos. Pero de repente, todo cambió: un oso enorme se acercaba lentamente hacia nosotros. Lo que sucedió después nos dejó a todos sin palabras.
Aquel día, habíamos salido de excursión. Encendimos el fuego, nos sentamos en círculo, alguien sacó té, otro una guitarra. Mis amigos me pidieron que tocara, y sin dudarlo, comencé a puntear las cuerdas con suavidad.
Las llamas iluminaban las caras con un cálido resplandor, mientras el silencio del bosque nos envolvía en paz.
De pronto, noté algo raro: mis amigos, frente a mí, se quedaron paralizados, con los ojos como platos. Un segundo después, saltaron del susto, alguien gritó mi nombre agitando los brazos y señalando detrás de mí.
Me di la vuelta y casi me quedo mudo: a pocos pasos había un oso. Me miraba fijamente, con una expresión cautelosa, pero no necesariamente agresiva. Intenté levantarme, pero la bestia dio un paso adelante, cortándome el camino.
Nos quedamos todos en silencio, helados, y en ese instante ocurrió algo que jamás olvidaríamos
Sentí el corazón a mil por hora, pero decidí volver a sentarme junto al fuego. El oso se detuvo, como evaluando la situación, y para nuestra sorpresa, no hizo nada.
Con los dedos temblorosos, volví a tocar las cuerdas, esta vez con una melodía tranquila, casi tímida, sin notas bruscas.
Parecía que el animal escuchaba. Su enorme cabeza se movía al compás, y poco a poco, comenzó a alejarse a una distancia segura.
El oso se paró, se sentó en el suelo sin acercarse más, y aquellos ojos enormes no se apartaban ni de las cuerdas ni de mí. La escena duró varios minutos: un hombre y una bestia salvaje, unidos por la música, como si el bosque entero hubiera hecho una pausa con nosotros.
Seguí tocando, sintiendo cómo la tensión se disipaba. El oso apoyó su pata en el suelo con suavidad, como si no quisiera perderse ni una nota, y sin emitir un solo gruñido, se giró lentamente y se perdió entre los árboles.
Nos quedamos inmóviles, incapaces de reaccionar, hasta que uno a uno empezamos a respirar aliviados. Aquel momento cambió por completo nuestra idea de la naturaleza y de los límites que creíamos infranqueables.

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

10 + 7 =

Disfrutamos de un momento inolvidable alrededor de la hoguera en el bosque en compañía de buenos amigos
Un veterinario abraza a un gato callejero y se queda de piedra al descubrir quién es realmente