**Diario personal**
Hoy ha sido un día que jamás olvidaré. Todo empezó como cualquier otra tarde. Estaba preparando la cena, mientras mi marido, Alejandro, llegaría en una hora. Nuestra hija de diez años, Lucía, estaba en su clase de baile. Siempre entraba corriendo, dejaba la mochila y se sentaba a contarme sobre sus amigas, sus logros o su profesora. Me encantaba escucharla.
Pero entonces llamaron a la puerta. Demasiado temprano para Alejandro, y él tenía llave. Pensé que Lucía las había perdido otra vez. Al abrir, me encontré con una mujer joven.
No voy a andarme con rodeos. Soy la amante de tu marido. Llevamos años viéndonos. Sí, así es. No pongas esa cara de sorpresa.
¿Años? ¿Cuántos exactamente?
Tres. A mí me iba bien así. Vivir sola y tener un hombre que viene cuando quiere, sin responsabilidades. Sin gastos, ni económicos ni emocionales. No cocinaba para él, no lavaba su ropa, no limpiaba después. Y no pienso cambiar nada ahora.
Entonces, ¿por qué viniste?
Porque estoy embarazada. Un accidente, pero ya es tarde para arreglarlo.
Recordé lo difícil que fue para nosotros ser padres. Yo estaba bien, pero Alejandro tenía problemas. Tuvimos que recurrir a la inseminación artificial. El primer intento falló, pero el segundo nos dio a Lucía. Y ahora esto.
¿Y qué piensas hacer? ¿Que él sea un padre de visita?
No. Tendré un marido y un hijo de visita.
¿Cómo te imaginas eso? ¿Que él críe al niño y venga a verte para que esté con su madre?
Exacto. Yo no quería ser madre, fue un accidente.
¿Y Alejandro te dijo que no podía tener hijos?
¡Pues parece que sí puede! Quiero ver en qué condiciones crecerá mi hijo. Es lo justo.
Lucía es tu hija, y aunque él no es su padre biológico, la ha criado. Ahora tendrá un hijo tuyo y la responsabilidad caerá sobre ti.
Señorita, ni siquiera sé tu nombre, pero tu hombre ya no vive aquí. Puedes venir a recoger sus cosas cuando quieras. Lo demás no me interesa.
Iba a cerrar la puerta cuando vi a Lucía, que acababa de llegar.
Mamá, ¿qué ha pasado? ¿De qué niño hablabas? ¿Por qué papá no es mi padre?
¿Lo escuchaste todo? Bueno, es hora de que lo sepas.
No soy una niña, mamá. Tengo casi once años. Lo entenderé.
Se lo conté todo.
Eres mi hija, pero Alejandro te quiere. Él es tu padre legal. Te esperamos juntos.
Y ahora espera otro bebé, pero yo no seré su madre. No seré su hermana. ¿Verdad?
Pues no. Tienes razón. Y ya eres mayor. No quiero seguir viviendo con tu padre.
Te ayudaré, mamá. Ya soy grande. Que se vaya. Os quiero, pero esa mujer Que se quede con ella.
Alejandro llegó puntual, como siempre.
¿Qué pasa aquí? ¿Por qué nadie me recibe?
Lucía solía abrazarlo al llegar, pero hoy estaba en su habitación.
¿Dónde está Lucía? ¿Se ha quedado en clase?
Tu amante vino. Espera un hijo. Tuyo. ¿Qué hacía aquí?
Julia, es mi hijo. No puedo abandonarlo.
¿Sabes lo que ella propone?
Lo sé. No lo quería, pero Ya tenemos a Lucía, ahora habrá otro. ¡Será mi hijo! Vivirá conmigo.
¿Seguro? ¿Tuyo? ¿Recuerdas tu diagnóstico?
¡A veces hay excepciones!
Pues vete con tu “excepción”. Ahora mismo. Las cosas las recoges luego.
¡No, Julia! ¡Así no! Allí no me esperan. No me necesitan Bueno, sí, pero no como tú.
Aquí tampoco. No eres necesario. Vete.
¿Y Lucía? Soy su padre, aunque no biológico. He criado a tu hija. ¿Qué hay de malo en que mi hijo viva con nosotros?
Ya me habló tu amante de lo “justo”. Primero averigua si es tuyo. Adiós.
Alejandro se fue. La casa era de mis padres, así que no tuvo opción. No tenía dónde vivir. Para su amante, él era mejor como visitante. No quería cambiar su vida ni ocuparse del bebé.
Después del parto, pidió la manutención, pero la perdió. No se confirmó la paternidad. Legalmente, solo tiene una hija, pero Lucía ya no quiere hablar con él. Paga la pensión e intenta volver, pero yo tampoco lo quiero cerca.
Así es la vida. No se puede estar en misa y repicando.
¿Qué opináis vosotros?







