Se reÃa de su supuesta pobreza ¡hasta que descubrió quién era de verdad!
A veces juzgamos a las personas por cómo visten, qué móvil llevan o en qué supermercado hacen la compra. Pero lo que no sabemos es que, en ocasiones, las apariencias sólo son una capa que los más ricos utilizan para ver cómo se comportan los demás realmente. Lo que te voy a contar es una de esas historias que te da una buena lección si crees que el dinero es más importante que la decencia.
**Escena 1: Encuentro en la entrada de un hotel**
Justo a la puerta del gran Hotel Palace de Madrid, LucÃa, llevando un vestido de lo último de un diseñador famoso, se cruzó en el camino de Javier. Él iba vestido de lo más sencillo: una sudadera gris corriente, vaqueros gastados y una bolsa de papel del supermercado DÃa en la mano.
LucÃa le echó una mirada por encima del hombro y se rió:
**¿Sigues comprando en los supermercados baratos, Javier? Hay cosas que nunca cambian, ¿eh?**
**Escena 2: Orgullo y diamantes**
Javier le respondió mirándola con tranquilidad, sin pizca de molestia ni rencor. Eso le tocó aún más la moral a LucÃa, que levantó la mano con ostentación, dejando que brillara un anillo enorme de diamantes.
**Esto me lo acaba de regalar mi marido,** fanfarroneó. **Él sà que sabe cuidar de alguien, no como tú. Sigues igual de pringado que siempre.**
**Escena 3: Un giro inesperado**
En ese momento, un coche de gama altÃsima se acercó al bordillo del hotel y aparcó en silencio. Del coche salió rápidamente Fernando, con un traje impecable. LucÃa, pensando que serÃa uno de los socios de su esposo, puso su mejor sonrisa y extendió la mano para saludarle.
**¡Mira, Fernando, a quién me he encontrado!** anunció LucÃa, preparada para seguir humillando a su ex.
**Escena 4: El momento de la verdad**
Pero Fernando ni le hizo caso. Ni siquiera le tocó la mano. Caminó directamente hasta Javier, agachando la cabeza con mucho respeto.
**Señor Lozano, perdone usted el retraso,** dijo con seriedad. **El avión privado ya está listo para salir. Podemos irnos cuando quiera.**
**Escena 5: El final de la historia**
La sonrisa desapareció de golpe de la cara de LucÃa. Se le desencajó la mandÃbula, de la sorpresa. Javier, sin perder la calma, le dio la bolsa con las compras a Fernando.
**No pasa nada, Fernando. Vamos,** contestó Javier, sin inmutarse.
Ni siquiera miró atrás a LucÃa, que se quedó plantada en la acera, paralizada como un estatua de piedra, mientras el cochazo se alejaba con aquel don Nadie al que acababa de despreciar.
**¿Y cómo acabó todo esto?**
A LucÃa le costó dÃas recuperarse del bochorno. Más tarde se enteró de que el famoso Señor Lozano no era otro que el dueño del enorme grupo de inversión donde trabajaba su flamante marido. Y una semana después, llamaron a su esposo al despacho y, muy amablemente, le pidieron que dejara la empresa por problemas de ética en la familia.
**Moraleja:** nunca mires por encima del hombro a quien parece tener menos. Tal vez es que esa persona no necesita lucirse con joyas para demostrar quién es.






